Era un viernes de septiembre. El curso estaba recién iniciado y tenía asignada una asignatura que da mucho juego: Valores Éticos
Quería enfocar la asignatura de un modo práctico y que aprendiésemos unos de otros aspectos como la dignidad, la honestidad, el valor del esfuerzo, la igualdad o la solidaridad. Pregunté a mis chicos y chicas qué les gustaría hacer en la materia y entre las ideas que fueron surgiendo apareció el teatro.
Siempre me ha parecido que usar el teatro como metodología educativa funciona y que se aprenden no solo contenidos, sino también valores importantes para la vida que hacen que nuestro alumnado adquieran habilidades sociales y humanas más allá de
